El IBP en Colombia
Nuestra Señora de LAS LAJAS
Según refieren las más antiguas tradiciones, María Mueses de Quiñones, descendiente de los caciques de Potosí, viajaba a pie con su hija Rosa, sordomuda de nacimiento, cargada a la espalda. Al llegar a la cueva, descrita por el misionero, se sienta a descansar, baja a su hija de las espaldas, la niña comienza a trepar por entre las piedras, cuando María se da cuenta ya su hija Rosita está muy arriba y de pronto y ante el asombro de su madre le grita 'Mamita, vea esta mestiza que se ha despeñado con un mesticito en los brazos y dos mestizos a los lados'.
Nuestra Señora de LAS LAJAS
Según refieren las más antiguas tradiciones, María Mueses de Quiñones, descendiente de los caciques de Potosí, viajaba a pie con su hija Rosa, sordomuda de nacimiento, cargada a la espalda. Al llegar a la cueva, descrita por el misionero, se sienta a descansar, baja a su hija de las espaldas, la niña comienza a trepar por entre las piedras, cuando María se da cuenta ya su hija Rosita está muy arriba y de pronto y ante el asombro de su madre le grita 'Mamita, vea esta mestiza que se ha despeñado con un mesticito en los brazos y dos mestizos a los lados'.
María no puede creer, al mismo tiempo que siente inmensa alegría porque su hija ya está hablando, siente gran temor, vuelve a cargar a su hija y regresa a su casa en Potosí. Deja a Rosita allí y va apresuradamente a Ipiales, a la casa de sus patrones, los señores Torresano, a quienes contó la historia de su hija, ellos no le creyeron, e incluso hasta se burlaron de su sirvienta. Ella insistió todo lo que pudo para convencer a la familia Torresano. Terminados sus relatos en la casa patronal, regresó a Potosí, al otro día, tan pronto apareció el sol tomó a su hija, totalmente sana y emprendió marcha hacia Ipiales. Al pasar por la cueva, la niña se suelta de la ano de su madre y grita 'MAMITA, MAMITA, LA MESTIZA ME LLAMA', María sigue a su hija y se encuentra frente a frente con la hermosísima imagen de Nuestra Señora del Rosario. Fuera de sí, de gozo y de temor, carga a Rosita a su espalda y hecha a correr hacia Ipiales, va nuevamente a la casa de los Torresano, quienes al comprobar la curación de la niña se dirigen inmediatamente a la casa cural para dialogar con el Párroco de San Pedro Mártir de Ipiales. Entre tantas idas y venidas, entre tantas preguntas y respuestas, ya serían las diez de la noche, cuando finalmente se resuelven a golpear las puertas de la Casa Cural. El padre Gabriel de Villafuerte se levanta presuroso, pensando que se trata de algún enfermo. Al mirar a toda la familia Torresano, junto con María y su hijita Rosa, los hace entrar al patio de su casa y les pregunta qué les sucede para venir a esas horas de la noche.
Le piden a María que narre la historia y le preguntan a Rosita lo que ella vio. El señor cura párroco se torna muy serio, las preguntas se repiten de diferente manera para ver si la madre y la niña se contradicen; las respuestas de las dos sencillas campesinas siempre son las mismas y finalmente María les dice 'LO MEJOR ES QUE VAMOS TODOS A LA CUEVA Y MIREMOS SI ES MENTIRA O VERDAD'. Por el correo de brujas, ya medio pueblo de Ipiales se había enterado del suceso e iban llegando familia tras familia a la casa cural. Serían las cinco de la mañana y el padre Villafuerte le dice a María, amenazándola: 'NOS VAMOS A LA CUEVA DEL GUAITARA, A VER SI ES VERDAD LO QUE DICES'.

'Mamita, vea esta mestiza que se ha despeñado con un mesticito en los brazos y dos mestizos a los lados'.
Todavía era oscuro, con mechones y faroles se inicia la primera peregrinación de la historia hacia Las Lajas. Cuando el sol proyectaba las primeras luces de la mañana, llegan a la cueva de Las Lajas conocida por Fray Juan de Santa Gertrudis como la cueva del Pastarán, los ojos del señor cura y de los peregrinos no pueden creer lo que están viendo. Efectivamente allí estaba la imagen más hermosa que ellos hayan visto jamás. El padre Villafuerte cae de rodillas y con él todo el pueblo y dice entre sollozos: 'HERMANOS RECEMOS EL SANTO ROSARIO. AQUI SE HA APARECIDO LA MADRE DE DIOS'. Enseguida envía a traer lo necesario para celebrar la Santa Misa. Quienes fueron por las hostias, el vino y los ornamentos no regresaron solos, mucha gente venía con ellos portando velas, cirios y flores, rápidamente organizaron el altar para la celebración eucarística y comenzó así la primera misa en acción de gracias al buen Dios por la presencia de su Madre en estas tierras de Nariño para bendecir a Ecuador, a Colombia y al mundo entero. ERAN LAS DOCE DEL DÍA DEL 15 DE SEPTIEMBRE DE 1754, FIESTA DEL SANTÍSIMO NOMBRE DE MARÍA.
La fuente histórica escrita más antigua que poseemos acerca de la Virgen de Las Lajas se halla en el libro MARAVILLAS DE LA NATURALEZA, escrito por el franciscano Fray Juan de Santa Gertrudis, hacia el año 1775. El misionero da cuenta que entre los años 1767 y 1768 existía un lugar de culto a la Virgen María en un paraje denominado Las Lajas. El texto del libro a que estamos haciendo referencia dice así: 'La Señora que se venera es en traje de concepción, Ella misma apareció en una laja, y de ahí tomó la denominación de la Virgen de Las Lajas. Fue el caso que de la otra banda del río Guáitara, hay un pueblecito que se llama El Potosí. No es el Potosí de la provincia de Las Charcas, sino un pueblecito corto de indios. En la revolución que hubo en la provincia de los Pastos, se retiró allí esta gente, y quitando un palo que servía de puente para pasar el río Guáitara, quedó esta gente ignorada por muchísimos años.
Ellos eran gentiles y gentiles se conservan, v el demonio los tenía ilusos con sus idolatrías que tenían; y cautelosos de conservar y perpetuar allí su culto de adoración y que nunca entrase allí la luz del Evangelio, arbitró la traza de aparecerse en una forma horrorosa a todos los que querían acercarse a bajar el Guáitara y si iban a caballo, se les ponía sentado a la grupa. Era esto de manera que atemorizada la gente no había quién se atreviese a ir a dicho paraje'. 'Pero de unos años a esta parte hubo una persona devota que retirándose a esta soledad a ejercitarse por unos meses a vida austera, hubo de reparar en medio que en medio de esta Laja se veía como un bosquejo muy delicado de la figura de la Virgen de la Concepción. Ello hubo de comunicar y desde entonces empezó otra vez a frecuentar el lugar, divulgándose por todas aquellas provincias circunvecinas el prodigio, y desde entonces dejó de aparecer el enemigo, ni ha vuelto a espantar a nadie que vaya o venga por allí. Desde el principio de este prodigio, hubo indios que de una generación en otra conservaron la noticia que de la otra parte del Guáitara, había gente incógnita y que había habido puente para pasar allá'.
La Virgen ha ido perseverando su obra, y con el tiempo se ha formado en la dicha piedra la imagen de realce con mucha perfección, y con ello ha ido aumentando la devoción y las romerías a visitarla, y ha hecho varios milagros...'. 'Bajamos a la vega de una loma, y allí compusimos el rancho. En frente de la otra parte del Guaitara está un ranchito loma adentro. El Potosí. En la peña, pues, delantera de nuestro rancho, que forma un taco, del mismo gotear la humedad, se ha ido formando de grosura del agua una figura como de un hombre que va a caballo.
Y por allí es vulgar creencia de la gente que aquello es el demonio que antes aparecía a los que iban por allí, y que la Virgen lo tiene allí ahora clavado en la peña, para que no pueda venir más a espantar a nadie como antes lo hacía. Cosa de doscientos pasos a mano derecha, como quien va al río, donde se acaba la vega, se empieza a bajar por un caminito estrecho, como quien baja al río, y a unos trescientos pasos está un derrumbadero de lajas grandes que parece aquel cerro es todo compuesto de lajas. Forma a modo de una cueva de cien varas de boca en alto, y en unas treinta de ancho. A la parte superior hay unas lajas muy grandes que parece que ya se están desmoronando, tan colgadas, que da mucho miedo el verlo de acercarse allí. Varias veces se han caído algunas, pero es tradición que nunca han dañado a nadie que vaya allá a ver a la Virgen. Como este derrumbe de lajas está sin orden, sólo con la Divina Providencia pudo ponerse la laja en que está la Virgen en medio de todas, formando un cuadro, llana y lisa que parece formada al propósito de un perito maestro. Ella tendrá de grueso cosa de un palmo; su ancho tendrá seis varas y de alto nueve o diez. A la parte de abajo está esquinada, pero arriba está cortada en arco. Ella está perfectamente parada y por detrás nadie sabe cómo está trabada al pie sobre varias lajas. Con mezcla se ha formado un altar en que se dicen las misas y de un lado y otro hay varios tiestos clavados a propósito en que le conservan luz mucho tiempo de esta suerte'.
'Meten en un tiesto de aquellos una torcida y le deslíen dos o tres libras de cebo y entonces pénenle, y esto allí se deja hasta que se acaba por sí. Y como las romerías son continuas de todo el año, casi siempre tiene la Señora luz. Allí cada cual que va hace varios rótulos con tinta o carbón con decorosos motes a la Señora y yo también hice el mío que dice LA PERLA MAS BIEN PULIDA QUE EN FINA CONCHA SE CUAJA ES LA VIRGEN DE LAS LAJAS EN LA LAJA APARECIDA. Los escritos de Fray Juan de Santa Gertrudis posiblemente contengan inexactitudes, propias de una persona que lo confiaba todo a la memoria para luego escribirlo; algunas veces hasta después de un año.