Documentación
Del Blog del P. Laguérie: "¿Es necesario repetírselo?"viernes 4 de enero de 2008 Padre, 29 de noviembre de 2007 19:13, por el Padre PhilippeLaguérie ¡Nada de más simple, querido amigo! Esto será sólo una repetición. Porque en verdad, se han dicho mil y una cosas redundantes, mientras que la posición del Instituto del Buen Pastor, tal como la formulo aquí, puede darse en algunas frases. Casi con las mismas palabras, esta posición ya era la mía, hace algunos meses en este blog. (véase “ ¿Dijeron “legitimidad”? ” del 17/04/2007 y “ ¿Derecho o ilegalidad? ” del 22/02/2007…) 1/ Impugnar la legitimidad de la forma ordinaria del rito romano, es negar el poder del Romano Pontífice sobre la liturgia y eso no es católico. 2/ Se trata de esta legitimidad “ab origine”, como en su fuente, que por sí misma garantiza la validez del rito, su eficacia y por lo tanto su “santidad” objetiva, como acción del propio Cristo. 3/ La palabra “legitimidad” tomada en este sentido, no tiene obviamente el de la vida corriente que indica entonces, por añadidura, una rectitud de hecho y una perfecta conformidad doctrinal. 4/ De dónde se percibe que la palabra “legalidad” sería totalmente insuficiente porque sólo garantizaría el aspecto jurídico de la promulgación y no la validez del rito así promulgado. Por esta razón es que preferimos, en buen derecho, utilizar la palabra “legitimidad”. 5/ Que, así comprendida y distinguida del concepto corriente, permite con toda evidencia una crítica seria del contenido, porque no lo abarca. El propio Papa, por ejemplo, produce una de importancia cuando afirma (¡es muy violento para la reflexión!) que el rito antiguo respeta mejor que el otro el carácter sagrado. Cuando se trata del “Santo de los Santos” de la Iglesia… es lo que pensamos desde hace 40 años y renunciar a esta posición al mismo tiempo que el propio Papa viene en nuestro socorro sería tan estúpido como escandaloso. Las cuestiones de comportamiento se deben deducir de estos principios, y no al revés. ¡Nosotros no somos marxistas! El testimonio que nos proponemos dar a la santidad probada e innegable del uso tradicional de la misa, sin perjuicio de la “legitimidad” que reconocemos al otro, nos hace una grave obligación moral el participar activamente sólo en ese uso. Y nadie, absolutamente nadie, puede obligarnos a lo contrario: ¡sería necesario, para eso, demostrarnos que la comunión no se establece enteramente en la celebración de la antigua y venerable forma! (obispos, sacerdotes y fieles confundidos, cada uno en su papel). Simple monstruosidad teológica de la cual se osa esperar que el clericalismo más delirante no vaya a apoderarse. Es como si nosotros fuéramos a exigir de todos los obispos y sacerdotes de la forma ordinaria, que celebraran el extraordinario para demostrar que están bien en comunión con la Iglesia. ¡qué broma! No hay que extrañarse sólo de esta agitación. He aquí, en 30 años que, las cuestiones del Magisterio (Munus docendi) son objeto de estudios regulares, las cuestiones de Jurisdicción (Munus Sanctificandi et Munus regendi) se dejaron de lado, tanto de parte de los tradicionalistas como de parte de los conciliares. Se prefirió lanzar a la cara etiquetas e insultos (“integristas”, “ralliés”, “liberales”, “modernistas”, “cismáticos” etc….) que encubren, y dan prueba también, del vacío intelectual así cultivado. El FC (Forum Catholique) desgraciadamente acaba de darnos estos días, a pesar de algunas bellas intervenciones, una pequeña idea de esta aridez. Sin jactancia y con muchas inquietudes, ya hace 20 años que me digo que este vacío va a producir fractura. Es necesario pues, ponerse a estudiar seriamente estas cuestiones difíciles y delicadas so pena de hundirse en la imbecilidad o en el sectarismo. Tanto más que este nuevo Papa revuelve por sí solo todas las pistas y que los desobedientes de ayer pasan a ser los fieles de hoy y viceversa. Y porque ya lo comenzó bien en su libro magistral “No hay lugar a un cisma”, es al Padre Héry que el Instituto va a encargar aclarar estas cuestiones, con su fineza y su tenacidad legendarias. Lo que quiere decir, que es totalmente inútil invitar a algún sacerdote que sea del Instituto del Buen Pastor a concelebrar una misa (por ejemplo para el Jueves o el Martes Santo) e incluso a asistir. Y no solamente porque sus estatutos se lo prohiben. El derecho canónico (Can. 902) afirma expresamente este derecho de todo sacerdote a la celebración individual y por lo tanto al rechazo legítimo de la concelebración. Salvo, si se encontrara ya ahí y que este rechazo causara escándalo, porque un oficio común va a comenzar, evidentemente (ibidem). Pero aún y sobre todo, porque el testimonio que debe dar se oscurecería hasta la destrucción. En fin, si es necesario, porque que su superior general se lo prohíbe expresamente, conforme al derecho de la Iglesia y del derecho particular del Instituto. Aprovecho para saludar a los simpáticos internautas del ForumCatholique. Pero por favor, este consejo: duerman en la noche. Cuántas tonterías nos evitaría esto durante el día. ¿Tenía razón el cura de Ars: « todo lo que se hace después de las 22:00 hrs., es para el diablo »? |
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