Nuestra Señora de Guadalupe

El Padre Laguérie responde

comunidades tradicionales

El IBP y las “comunidades tradicionales en Francia "

martes 22 de mayo de 2007, por El secretario


Padre,
Acaba de aparecer un libro, publicado por la NEF, bajo la pluma de Thomas Grimaux, bajo el título: “Las comunidades tradicionales en Francia ". Se trata de las comunidades resultantes de Ecclesia Dei. Las fotografías son espléndidas y el texto irénico. Se termina por una presentación del Instituto del Buen Pastor. Aquí, el texto pierde de su carácter irénico y deja percibir algunas apreciaciones de las que se puede dudar que hayan obtenido el aval de los superiores de esta obra. ¿Qué es de esto, y puede aclararnos sobre este punto?
Algunas citas:
1. “Vuelta atrás. Desde las desafortunadas consagraciones de Mons. Lefèbvre en 1988 y del feliz /Motu proprio/ que siguió, la Santa Sede siempre ha deseado que la Iglesia ya no sea rasgada más exteriormente”.
El “desgarramiento”, es el cisma, al parecer. ¿Qué pensar, por otra parte, del deseo expresado de que este “desgarramiento” cese “exteriormente”? ¿No es dejar planear la duda sobre la posibilidad de una unión sincera?
2. “Los miembros fundadores leyeron, estudiaron los textos del Concilio y los textos más actuales. El de Benedicto XVI a la Curia Romana del 22 de diciembre les puso de manifiesto que, en la Iglesia, todo debe interpretarse a la luz de la Tradición”.
¿Acaso esta fórmula no es de Mons. Lefèbvre y no del 22 de diciembre de 2005?
3. “Una /crítica seria y constructiva/ del Vaticano II, hecha en un espíritu de Iglesia es pues posible ".
¿No habría sido necesario que la sana crítica viniera de Roma para por fin ser posible?
4. “Pero por supuesto, eso pide estudiar los escritos magisteriales con humildad y con un a priori favorable sin pensar antes de la lectura que son inevitablemente malos. Este a priori es un punto importante e inclusive una especificidad del nuevo Instituto ".
Parece que el Sr. Grimaux le da la lección y se arroga el derecho a dictarle en qué espíritu debe usted trabajar. ¿Tiene él cualquier título para pronunciarse de ese modo y puede hacerlo a nombre del Instituto del Buen Pastor?
5. Por fin, in cauda venenum: “Esta nueva comunidad tiene pues todo su lugar en la presente obra. Y aunque todo no está regulado ya que la firma no es la que cambia el corazón del hombre, alegrémonos de que haya una nueva experiencia de la Tradición en la Iglesia”.
He aquí un informe bien alambicado. ¿Qué piensa usted?


Jean-Daniel Granville. París

 

Respuesta del Padre Laguérie:

El IBP y las “comunidades tradicionales en Francia”

22 de mayo de 2007 18:12, por el Padre Philippe Laguérie


Estimado Sr. Granville,
¡Su pregunta es casi una respuesta y por eso me facilita considerablemente la tarea! Para hacerlo brevemente, hago mías todas y cada una de sus afirmaciones y lo felicito.
Di el visto bueno para que el Instituto del Buen Pastor figure en este cotejo. Incluso suministré algunos elementos para la redacción de este texto. Pero el resultado final no se me presentó y sólo compromete, obviamente, a su autor. De ningún modo a nuestro Instituto.
Lo más sorprendente reside en la reflexión sobre las consagraciones de Mons. Lefebvre en 1988. Estos sacerdotes y estos laicos que lo habían seguido hasta allí y que deben su actual estatuto a la valentía de este Obispo como a su condena, deberían acordarse que la reprobación universal del buque almirante fue su boya particular de rescate. No es nunca muy glorioso gritar con los lobos. Y, con tal de que no lo hagan - y el gran número se abstiene, a Dios gracias - la valentía de estas jóvenes comunidades merece el respeto.
En lo que se constata la diferencia original y definitiva del Instituto del Buen Pastor yo diría, incluso, lo inverso. Sus fundadores, a la espera de los días felices que sabían ineluctables (y que lo son aún para otros) eran fieles y leales hacia la obra y la persona de su fundador. Quizá un poco demasiado, ¡eso es todo!. La historia no podrá pues ni reprocharles demasiado pronto haber tenido culpa, ni demasiado tarde de haber tenido razón.